Bolivia es uno de los países más pobres de América Latina, alrededor de
dos tercios del su población (que asciende a 9.7 millones de personas) vive bajo el umbral de pobreza, es decir,
viven con menos de 1 euro al día. Gran parte de la economía del país se sostiene en dos sectores: la ganadería y la agricultura. Ambas fuentes de ingreso tienen una dependencia total del clima, por ello, en municipios como el de Macharetí, muy castigado por la escasez de lluvias, la producción no es suficiente para cubrir las necesidades básicas de toda la población.
Los niños son los peor parados en la ecuación de la pobreza extrema en Bolivia, son más vulnerables ante las enfermedades derivadas del no acceso al agua potable y ven mermados sus intentos de formarse académicamente porque necesitan trabajar desde muy pequeños para llevar algo de dinero a su familia. Por ello,
desde 2007 World Vision gestiona dos proyectos en el país andino que intervienen en cinco áreas: salud, nutrición, desarrollo comunitario, educación y promoción de la justicia.
Aunque los proyectos están bastante desarrollados,
a diario detectamos nuevas necesidades que no podemos cubrir. Éstas
se suman a otras carencias que, por nuestra experiencia en el terreno, conocemos muy bien, pero que ante la falta de medios no podemos llenar. Nuestra única intención es
proporcionar a los niños y a sus familias las herramientas necesarias para desarrollar sus comunidades. Tenemos un buen modelo de trabajo, un gran equipo en el terreno y las mismas ganas de ayudar a los más desfavorecidos que el primer día.
Necesitamos apoyo, por ello, te pedimos que te unas a nuestro reto de apadrinar 1.000 niños.