Cuando era pequeña, Lorena era una niña muy activa que, además de cuidar de sus ocho hermanos pequeños, obtenía las mejores calificaciones en la escuela. A pesar de todas las dificultades económicas, ahora, esta joven de 25 años, acaba de finalizar sus estudios de medicina en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba, Bolivia.
Creció en el seno de una familia muy humilde en Tiraque, una de las comunidades más desfavorecidas de Cochabamba, Bolivia. Por ser la mayor de nueve hermanos, desde niña tuvo que ejercer de mamá con los más pequeños. Puesto que su padre pasaba largas temporadas fuera de casa en la época de la cosecha del azúcar, Lorena era el único apoyo que tenía su madre para sacar la familia adelante.
Su infancia pasó ayudando a su madre y trabajando muy duro para ser siempre la primera de clase. Comenta que también tenía tiempo para jugar y que normalmente lo hacía en las instalaciones del proyecto de World Vision.
Cuando le preguntan qué recuerdos tiene de su infancia Lorena menciona dos situaciones muy duras: el momento en el que el médico le dijo a su mamá que uno de sus hermanitos pequeños estaba muy enfermo y moriría si no recibía el tratamiento adecuado y cuando el dueño de la pequeña casa en la que vivía toda la familia les advirtió que tendrían que irse si no podían pagar el alquiler.
Lorena terminó sus estudios en la escuela que construyó World Vision para los niños de esa zona y gracias a su dedicación recibió una beca para estudiar en la escuela de medicina de la universidad pública, acercándose con ello un poco más al sueño que desde pequeña había perseguido: ser médico. Cada vez que Lorena tenía clases caminaba 16 manzanas porque sus padres no tenían dinero suficiente como para pagar el transporte
Lorena siempre fue optimista porque sabía que por difícil que fuese su situación económica
no estaba sola, contaba con su familia y con su padrino, una persona que aunque no la conocía, la ayudaba para que pudiese continuar con sus estudios. Tenía claro que quería ser médico porque así podría cuidar de todo aquel que lo necesitase.
A pesar de todas las dificultades económicas Lorena ya consiguió lo que más ansiaba, ahora es una joven médico que quiere especializarse en pediatría porque su deseo es ayudar a los niños de las comunidades más pobres de Bolivia. Ella sabe que son el futuro y por tanto los encargados de construir un mejor país.
Nota: Lorena fue una niña apadrinada en programa de desarrollo de World Vision que es posible gracias a padrinos y madrinas de otros países. Desde España, gracias a los padrinos españoles, realizamos un programa de desarrollo a través del apadrinamiento de niños en la zona de Chaco, en Bolivia.
¿Quieres contribuir a que existan más historias como la de Lorena? Apadrina ahora y ayuda a que muchos niños se conviertan en lo que desde pequeños imaginan de sí mismos.