Superando la adversidad: familia Debras se enfrenta a varios retos típicos después de un terremoto.
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Orecchi Debras, de 8 años, todavía puede regalar una sonrisa traviesa de vez en cuando, lo cual es sorprendente dadas las circunstancias.
Él estaba jugando con un amigo cuando el terremoto sacudió Haití, y derribó la casa. Orecchi se hirió de gravedad en la cabeza.
Al mismo tiempo, su hermana Madeline quedó sepultada debajo de una iglesia. Dos días después la encontraron y la sacaron de los escombros. Al momento de escribir esta nota, ella descansa en una camilla, en la entrada del Hospital Universitario La Paix.
Orecchi también perdió su hogar. Ahora está viviendo en la calle con sus padres, durmiendo a la intemperie sobre lonas plásticas.
Sólo tienen las ropas con las que les encontró el terremoto. La madre de Orecchi, Marie Rose, dice que intentó lavar la ropa con el agua de un desagüe, pero no lo ha vuelto a hacer. Ella dice que odia vivir en las calles. “No encuentras nada de lo que necesitas. Las calles están sucias y apestan”, dice.
Quizás, lo más preocupante es que la familia se ha quedado sin dinero para comprar comida y agua. Cuando mantenían esta entrevista, alrededor de las 3 de la tarde, no habían comido nada en todo el día. Sorprende que esto no incomode a Marie Rose tanto como uno pensaría. “Dios nos va a ayudar”, dice.
¿Qué cosas positivas podemos destacar en la vida de Orecchi? Probablemente dos. La primera, que World Vision está suministrando medicamentos –como gasas, antibióticos, vacuna antitetánica e insumos para tratar los traumatismos óseos- al hospital de La Paix, donde él y su hermana están siendo atendidos. La segunda es que sus padres están vivos.
Particularmente su padre, Rosmond, se salvó de forma extraordinaria. La casa estaba construida en una colina y él era el único que estaba allí cuando empezó el terremoto; su esposa estaba en el trabajo. Segundos antes de que el terremoto comenzara, tuvo que irse fuera para orinar. Probablemente fue la llamada de la naturaleza más afortunada de su vida. Justo había salido cuando sobrevino la catástrofe y tres casas que estaban más arriba en la colina cayeron sobre la suya, destruyéndola. Rosmond se quedó de pie, mirando…