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Apadrina
“Cuando Elssie me vio trajo las dos cartas que le había escrito”

Clotilde Serien es la madrina de Elssie, una niña zimbabuense de ocho años que vive en una comunidad rural del país africano. En febrero tuvo la oportunidad de conocerla. Lo que a continuación vas a leer es un relato de su experiencia.

¡Ahora sabemos que los padrinos son reales!

Desde hace tres años apadrino a Elssie, una niña de 8 años que vive en un pueblo de Zimbabue. A pesar de guardar con mucho cariño su foto, junto con las fotos de mi familia y amigos, nunca me había decidido a escribirle. Sin embargo, yo recibía con mucha ilusión sus cartas. Me resultaba incómodo escribir una carta de presentación, enviarle una foto, pensaba que para Elssie no sería importante recibir noticias de una chica que vive al otro lado del planeta, ¡Cuanto me equivocaba!

En febrero, tuve la oportunidad de viajar a Zimbabue, a unos 200 km de Mabhikwa, la comunidad de Elssie. Sibongumusa, la responsable del programa de desarrollo que se realiza en su comunidad, me propuso ir a visitarla y yo no dudé ni medio minuto en hacerlo. Jamás olvidaré ese momento.

La carretera principal entre Bulawayo, la segunda ciudad de Zimbabue, y Mabhikwa, el pueblo de Elssie, está en buen estado. Allí no hay medios de transporte por lo que es difícil que los campesinos lleguen a la ciudad. Después de un par de horas de trayecto, nos desviamos a un camino de arena. En esta zona sólo había una densa vegetación ¿Cómo se puede sobrevivir en estas comunidades tan aisladas, en medio de una naturaleza tan hostil? Pensé mientras pasábamos algunas chozas de barro aisladas. No hay centros de salud, cultivar en esos terrenos es casi una aventura, hay escuelas pero los niños no cuentan con los materiales, incluso a veces no cuentan con los profesores. Es una lucha por la supervivencia. Entre otras cosas, World Vision ayuda a los campesinos a mejorar sus técnicas de cultivo (principalmente de maíz,) trabaja con otras ONG y el gobierno para incentivar a los profesores a que acepten ir a trabajar en los pueblos y provee a las escuelas de materiales, ayuda al mantenimiento de los pozos de agua, instala unidades de salud móviles en los pueblos y trae la correspondencia de los padrinos a los niños…Entendí lo bien que trabajan sobre el terreno cuando vi la bienvenida que los niños daban a Sibongumusa y su equipo.

La casa de Elssie es una choza ubicada en un terrenito de arena perfectamente cuidado por la familia. Allí vive con sus padres y sus tres hermanos. Elssie llegó corriendo con su madre y al pararse frente a mí se quedaron muy impresionadas al verme. Yo también lo estaba, más aún cuando me mostró las dos cartas que le había escrito y sus cuadernos de la escuela. Hablamos un buen rato, su mamá me mostró los cultivos detrás de la casa, el pequeño ganado que crían…. Entendí la ilusión que podía hacerle recibir noticias mías. Una persona mayor de la comunidad, que se había unido a la visita, me dijo: “Esta es la primera visita de un padrino a nuestra comunidad. ¡Ahora también sabemos que son reales!”

Este comentario me hizo pensar en lo importante que es para las familias de Mabhikwa saber que, como amigos, nos acordamos de ellos y queremos apoyarles. Desde mi visita en febrero le he enviado dos cartas más a mi amiguita Elssie, esperando que en sus respuestas me cuente sus cosas.

El proyecto con el que colaboro está en su fase inicial y todavía hay mucho por hacer. Después de esta visita no dejaré de recomendar a mis amigos que den el paso y apadrinen. Tenemos tanto que compartir con ellos…”




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