Elizabeth Apem vive en una casa con unas condiciones muy por debajo de las óptimas para una familia junto a sus seis hijos. Ella se sienta junto a su vecina Anna Eyanae frente a sus casas en el árido Napetete, un pueblo de Kenia. Las caras de Anna y Elizabeth reflejan dolor pues han visto como la malaria se llevaba a sus hijos. Elizabeth ha perdido dos de sus hijas, Kaman y Silale, de 17 y 13 años de edad mientras que Anna perdió el niño que esperaba a los siete meses de embarazo y otro de sus hijos con dos años de edad.
Elizabeth recuerda todos los detalles de la lucha de su hija Silale contra la malaria, es una historia que ella quiere olvidar, pero cada vez que ve sus tumbas escondidas tras su choza los recuerdos vuelven a su memoria. La primera noche en que Silale despertó con fuertes dolores de cabeza y fiebre Elizabeth supo que era malaria. A la mañana siguiente llevó a su hija a un centro de salud donde comenzó un tratamiento contra la enfermedad pero tras dos semanas de tratamiento fue derivada al Lodwar, el hospital del distrito.
Unos análisis detectaron que Silale padecía Malaria y fiebre tifoidea, y después de dos semanas de lucha murió por diversas complicaciones.
El caso de Silale no es único, miles de personas, sobre todo niños, pierden su vida a causa de la malaria. Las temperaturas altas, la vegetación dispersa en toda la meseta, los estanques de agua, y canales de riego, son factores que proporcionan un ambiente peligroso para la reproducción de mosquitos. A nivel nacional, la malaria representa alrededor del 30 al 50 por ciento del total de la asistencia ambulatoria y el 20 por ciento de todas las hospitalizaciones en Kenia.
La situación se agrava por la falta de medidas preventivas como la distribución de mosquiteras bajo las que poder dormir. Por ello desde World Vision distribuimos a miles de familias mosquiteras tratadas con insecticida.
Una iniciativa para el cambio
Es muy pronto por la mañana, pero Elizabeth y Anna ya esperan con sus tickets rosas en la mano el viaje al centro de salud Turkwel. Allí nuestros compañeros de World Vision canjearán esos tickets por mosquiteras. Anna está contenta porque dormirá bajo una mosquitera por primera vez en su vida: “Estoy feliz de tener una red”. Sin embargo no puede evitar recordar las situaciones vividas: "Si yo tuviera una red, mis hijos estarían vivos hoy", dice ella. Generalmente las familias gastan sus escasos ingresos en comida por lo que las redes que tienen son viejas e inapropiadas para prevenir la picadura de un mosquito. "En estos momentos, todavía estoy pagando el dinero que tomé prestado tratando de salvar la vida de mi hija", dice Elizabeth.
La prevención de la enfermedad es el primer paso, por ello, se han distribuido 63.917 mosquiteras tratadas con insecticidas duraderos a 117.941 personas en el distrito de Loima. El objetivo es llegar a una población de 652.712 personas (alrededor de 111.100 hogares) que viven en cuatro distritos de la región del Norte del Valle del Rift de Kenia. "La distribución de las redes es un componente importante en la prevención de la malaria, también es necesario crear conciencia sobre los peligros de la malaria y la necesidad de dormir bajo mosquiteras", dice Caroline Chepweno, coordinadora del proyecto de prevención de la malaria en Kenia. El trabajo también se basa en actividades de educación y sensibilización pues, como dice Caroline: "Queremos asegurarnos de que las personas que reciben las redes entienden su importancia y saben cómo usarlas".
Los mosquiteras tratadas, que liberan insecticida durante unos cinco años, son el doble de efectivas en comparación con las mosquiteras sin tratar y ofrecen más del 70 por ciento de protección contra la infección de la malaria en comparación con los que duermen sin una red.
Si quieres ayudar a que familias como la de Anna y Elizabeth puedan dormir bajo una mosquitera apadrina un niño de Malí, Ghana o Zimbabue.
También puedes hacer un regalo solidario y distribuiremos en tu nombre una mosquitera a una familia que la necesite.