Beverline Lekesio es tan sólo una niña de quince años que sueña con convertirse en enfermera cuando sea mayor. Nació en Kenia, en el seno de una familia muy humilde y conservadora en la que consideran que una niña, a partir de los 12 años, ya está preparada, tras la ablación, a contraer matrimonio.
A pesar de que Beverline quería continuar sus estudios,
sus familiares tenían previsto un destino muy distinto para ella, querían casarla con Joseph, un chico que iba a dar a la familia cuatro cabras y unos cuantos kilos de azúcar como dote.
En algunas zonas de Kenia
aún se considera erróneamente que una mujer sólo es digna de casarse si está circuncidada, por ello, unas semanas antes de la boda a Beverline le practicaron la ablación “Tardé dos semanas en recuperarme de las heridas.
Lograron circuncidarme en contra de mi voluntad”, musita Beverline. A los daños psicológicos que produce en las niñas la realización de esta práctica habría que sumarle los físicos que derivan desde las infecciones urinarias severas, complicaciones en el parto y un mayor riesgo de contagio del sida.
El matrimonio estaba previsto para el 1 de enero de 2011, pero, en acto de valentía,
se escapó de casa, corrió en mitad de la noche buscando a alguien que pudiese ayudarla. Encontró refugio en la casa del pastor de su iglesia, James Mpakanyi, quien a la mañana siguiente la acompañó a la policía a poner una denuncia al departamento de Asistencia de Menores.
“Los miembros del departamento pidieron a la oficina del distrito que citasen a los padres de Beverline para tomar las medidas oportunas. Se presentaron cargos contra ellos y ahora están a la espera de la resolución del juicio.” Explica James, quien luego
envió a la niña a la escuela refugio que World Vision tiene en Marigat donde se acogen niñas que huyen por miedo a la ablación o a los matrimonios forzados.
Gracias a la ayuda de World Vision, Beverline pudo mantener su decisión de no casarse. y continúa viviendo en la escuela refugio, donde además de tener un techo, recibe una educación que le permitirá cumplir su sueño: ser enfermera.
“La historia de Beverline ha creado la conciencia necesaria para que cualquier niña que se vea en esta situación pueda denunciarla rápidamente” considera Tabitha Parteneu, trabajadora en el proyecto de World Vision contra la ablación femenina en Kenia.
Para saber más:
En Kenia,
la ablación es ilegal desde 2001, pero al ser una costumbre tan arraigada en las distintas comunidades, es difícil erradicarla. Uno de los pilares fundamentales de la ayuda de World Vision en el país se centra en la sensibilización de familias y comunidades para finalizar, desde el respeto a las culturas, esta práctica. Nuestras bases de trabajo se centran en charlas y talleres, dirigidos a padres, profesores y niños para que conozcan las consecuencias físicas y psicológicas de la ablación. Otra línea de trabajo es ayudar con microcréditos a las comadronas que, tradicionalmente se financian con la práctica de la ablación, para impulsar pequeños negocios y así conseguir otra fuente de financiación.
La ablación afecta a muchos países, no sólo en Kenia, sino también en Malí. En este momento hemos impulsado un proyecto en este país africano para erradicar la ablación. Es posible ayudar a estas niñas ¿
Quieres saber cómo?