Cuando hablamos de África escuchamos utilizamos el término hambruna a menudo. Creo que se abusa de la palabra.
Una hambruna es un término muy específico que hace referencia a la carencia grave de alimentos. La consecuencia, por lo general, es la muerte de cientos de personas de todas las edades por falta de comida. A lo largo del siglo XX hemos sido testigos de algunas hambrunas especialmente graves en Sudán, Somalia y Etiopía.
En una situación de hambruna se combinan dos elementos, por un lado la escasez de alimentos y por otro una malnutrición severa. La malnutrición afecta especialmente a niños y bebés, embarazadas, personas mayores y a aquellos que padecen una enfermedad crónica. Sin embargo, la malnutrición puede ser el resultado de una mala alimentación, enfermedad por epidemia, y otros factores que están compuestos, pero no necesariamente causados por escasez de alimentos.
La malnutrición mata, pero normalmente solo a los más vulnerables, que por lo general suelen ser los niños por debajo de los cinco años. Realmente la malnutrición no es por sí sola una causa de muerte pero sí la causa del incremento de enfermedades como la malaria, diarrea, infecciones respiratorias, sarampión, etc. Por tanto la malnutrición facilita la proliferación de las enfermedades anteriormente citadas dado que un niño malnutrido cuenta con menos defensas y es más susceptible de padecer ese tipo de dolencias.
A nivel internacional se considera emergencia nutricional cuando el 15% de la población infantil sufre malnutrición severa.
En este momento, en algunas regiones de Somalia, se estima que el 30% de los niños están malnutridos.
Las escasas precipitaciones que, en algunas regiones, se mantienen desde hace tres años han hecho improductivos los terrenos, incrementando no sólo la malnutrición sino también la muerte de parte del ganado. Ante esta situación muchas familias se vieron forzadas a abandonar sus respectivas comunidades en busca de otras tierras con mayor acceso al agua y la comida. E
n cualquier país circunstancias como las creadas por la sequía son difíciles, pero si le sumamos un conflicto armado interno (como en el caso Somalí) la realidad se torna más difícil y ayudar a la población afectada se convierte en una misión casi imposible.
Con el conflicto armado en Somalia, y especialmente en los últimos meses en los que este se ha recrudecido, parte de la población huyó a campos de refugiados, lugares en los que las enfermedades encuentran el caldo de cultivo perfecto para propagarse.
Todas estas características parecen indicar que
si bien la situación de hambruna sólo ha sido declarada en Somalia, el resto de países que conforman el Cuerno de África presentan índices de malnutrición tan alarmantes que podrían derivar en hambruna. Organizaciones como World Vision iniciaron la respuesta a esta crisis alimentaria hace meses pero la situación está lejos de mejorar y por ello es importante intensificar la ayuda de emergencia a la cada día más debilitada población.
No podemos luchar contra las condiciones naturales que propician una situación de escasez alimentaria, pero sí podemos y debemos actuar para evitar que se derive en una situación de hambruna. Con tu ayuda podemos salvar la vida de muchos niños ¡Actúa!
CUENTAS PARA DONATIVOS
Si deseas ayudar a los niños de Kenia, puedes hacer un donativo a las siguientes cuentas (por favor, indica que es para Kenia) o hacerlo de forma rápida en este
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