

“Mis padres no sabían leer y escribir, eran campesinos, pero tenían menos de una hectárea y lo que cultivaban era para la subsistencia. Éramos tan pobres que yo solía usar la ropa de mi mamá para cubrirme del frío en las noches y debía levantarme muy temprano todos los días para dársela y que ella pudiera ir a trabajar”, cuenta Hon Justus.
Hon Justus trabajada de niño quemando carbón y vendiéndolo para aumentar así los ingresos de su familia. “Soy el menor de una familia de siete hermanos y ninguno de ellos tuvo la posibilidad de ir al colegio. Recuerdo que yo veía como los niños de otras familias asistían a la escuela y sentí mucha curiosidad, así que ahorré dinero del carbón que vendía y fue así como comencé mis estudios”, recuerda Hon.
Cuando Hon estaba terminando su primaria estuvo a punto de dejar la escuela porque ni él ni sus padres podían seguir pagando la matricula, pero en ese momento su familia, al igual que otras de su comunidad, ingresaron en el programa de desarrollo sostenible que World Vision puso en marcha en su región gracias al apadrinamiento de niños.
Con la ayuda de los padrinos, Hon puedo terminar sus estudios secundarios y gracias a sus buenas notas fue seleccionado para estudiar idiomas en la universidad de Egerton, donde se graduó en 1993. “Incluso cuando estaba ya en la universidad seguí recibiendo ayuda de World Vision, no me dejaron solo y gracias a eso puede terminar mi formación”, dice Hon.
Cuando Hon fue elegido como senador recordó la época en que fue un niño apadrinado y prometió públicamente dedicar sus esfuerzos a que más niños, y especialmente las niñas, tengan acceso a las escuelas. “Si un niño tiene ayuda y crece valorando su vida, será un ciudadano maravilloso. World Vision les da a los niños esa oportunidad”, concluye Hon.
