“Ayudé a que los médicos entendieran a los heridos que hablaban criollo hatiano”
“Hoy por mí, mañana por ti”, ésta podría ser la máxima que rige la vida de Leonel Novas, de 17 años, quien durante su infancia participó en un programa de desarrollo que World Vision realiza en República Dominicana gracias al apadrinamiento, y en enero de este año colaboró con las tareas de ayuda humanitaria tras el terremoto de Haití.

Leonel es hijo de una madre dominicana y un padre haitiano y vive en la frontera con Haití. Él fue testigo de como a los pocos días después del seísmo del 12 de enero, miles de heridos llegaron hasta Jimini, población fronteriza, en búsqueda de ayuda.
La mayoría de médicos, que llegaron de diferentes países, tenían dificultad para entender el idioma oficial de Haití, el criollo haitiano, así que el personal de emergencia de World Vision invitó a Leonel a que se uniera al equipo como traductor voluntario. “Ayudé a los médicos a que entendieran correctamente a los pacientes”, dice Leonel.
“Quería ayudar, yo también recibí ayuda de World Vision cuando perdimos la casa en las inundaciones de 2004”, explica Leonel y agrega: “World Vision también me ha ayudado mucho con mi educación, pronto terminaré el bachillerato y quiero estudiar idiomas y ofimática en la universidad”.