El norte de Uganda es una región que aún sufre las consecuencias de 20 años de los ataques perpetrados por la guerrilla del LRA que, liderada por Joseph Kony, desde 1986 y hasta 2006, reclutó a más de 20.000 menores de edad y desplazado a más de dos millones de personas.
Aunque después del cese al fuego que se declaró en 2006 hay una calma relativa en el país, las dos décadas de conflicto destruyeron las bases sociales de las comunidades más pobres del norte del país, destruyeron sus tierras cultivables (más del 90% de la población vivía de la agricultura) y dejaron varias generaciones sin educación y con graves secuelas físicas y psicológicas.
Word Vision, presente en Uganda desde 1986, presta ayuda a los niños y adolescentes que lograron huir o fueron liberados de las filas de la guerrilla
en un centro especial de ayuda en el que se brinda atención médica y psicológica a más de 15.000 menores ex soldados.
“
Ahora en Uganda se vive un proceso de rehabilitación porque a partir de 2006 los desplazados internos están regresando a sus comunidades de origen y eso represente un importante reto, dado que muchos, especialmente los más jóvenes, no tienen la formación ni las habilidades necesarias para trabajar la tierra o desempeñar un oficio”, explica Susanna Oliver, responsable de proyectos de World Vision España, y agrega: “Además, hay que tener presente que para las comunidades no es fácil recibir a los niños ex soldados porque ellos fueron obligados a cometer atrocidades en esas zonas”.
Ayuda para que tengan una mejor vida después de ser soldados
Para ayudar tanto a los niños y jóvenes ex soldados como a las comunidades que los reciben, ponemos en marcha un proyecto especial que se financia gracias a los donativos que se reciben en España y que se enmarca dentro de los programas de desarrollo que World Vision realiza en 37 distritos de Uganda.
En concreto, en este proyecto se realizarán actividades como alfabetizar a los jóvenes ex soldados y formarlos en cálculo básico y en técnicas agrícolas, construir albergues para los que no tienen viviendas ni familias, proporcionarles ayuda psicológica tanto a aquellos que fueron obligados a ser soldados como a las familias y comunidades que los reciben y sensibilizar a toda la población sobre la violencia de género, que es una de las grandes secuelas que ha dejado el conflicto.
“Los jóvenes ex soldado han perdido a familiares, sus costumbres y su educación. Han vivido situaciones límites y han sido testigos de una violencia extrema, son víctimas que necesitan ayuda ahora que pueden recuperarse y reintegrarse a sus comunidades”, concluye Susanna Oliver.
Te interesó esta información? Escucha la entrevista que realizó nuestra compañera de World Vision, Claudia Moreno, en el programa
Otros Acentos de Radio Exterior.