En Cochabamba, muchas niñas se dedican a vender CD, dulces, caramelos o pañuelos en la calle. Bien en puestos ambulantes o bien portando la mercancía en pequeñas cajas. Esta segunda fórmula facilita la venta puesto que así pueden aprovechar las pausas que marcan los semáforos para acercarse a los coches e intentar vender algo a sus conductores. La calle es en Bolivia el lugar en el que muchos niños se ven obligados a trabajar debido a la situación de pobreza.
Ruth Daneiva era una de ellas. Debido al peso que tenía que cargar, Ruth desarrolló una hernia que le impedía moverse correctamente y de la que tuvo que ser operada. Su madre, aunque trabajaba todo el día, no tenía dinero para pagarle la operación y así, sin dinero y enferma, Ruth fue a pedir ayuda a una de las oficinas que World Vision tiene en el departamento de Cochabamba.
“World Vision me ayudó mucho”, comenta Ruth y agrega: “Pagó mi operación y cuando estuve recuperada me animaron para continuar con mis estudios”. Hoy, Ruth, con 19 años recién cumplidos, estudia en la universidad y quiere ser abogada.
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