
En la familia Sangare, la pequeña Mougnoussi de 13 años puede considerarse una privilegiada. Desde chiquita tuvo la opción de ir a uno de los colegios que World Vision construyó en Bogossoni gracias al aporte de los padrinos de niños de esa zona. Su día a día es muy divertido, todas las mañanas Mougnoussi se reúne en la escuela con sus amigos y, después de clase, va a la biblioteca que se encuentra a unos metros del colegio y que fue construida con las donaciones de los padrinos, coge el libro que más le gusta y se sienta a leer para aprender más.
Por la tarde Mougnoussi ayuda a su madre en el huerto comunitario de Bogossoni o cuida de sus hermanos mientras su madre riega las verduras. "Sembramos y recolectamos nuestra propia comida y eso tiene un impacto muy positivo en nuestra salud. A mis hijos les encanta comer verduras", dice la mamá de Mougnoussi, Hawa Traoré.
El huerto comunitario en el que la familia de Mougnoussi siembra verduras está dirigido por una comisión a l
