Una melodía resuena entre las filas de casas recién construidas en el campamento
Corail. La canción traslada a los que viven allí a su vida antes del temblor, les hace sentir más en casa. Una de las 620 familias que ocupan estos nuevos hogares es la de Jeanne.
“Nos gusta nuestra nueva casa, es mucho mejor” asegura Jeanne, sus cuatro hijos asienten.
Tres de ellos no son sus hijos, los adoptó tras el terremoto porque habían perdido a sus padres en el temblor. La de Jeanne, fue la primera familia en mudarse al refugio provisional de World Vision en Corail después de siete meses viviendo en una tienda de campaña. Tom Van Zutphen, director de respuesta a la emergencia en Haití, les otorgó los papeles que les hacen figurar como dueños de la nueva casa.
Jeanne , como muchas otras personas, tenía una vivienda antes del temblor “alquilaba una casa en Delmas (un área de la Puerto Príncipe), pagué el alquiler seis meses por adelantado, pero mi casa se desmoronó con el terremoto y no dispongo de ningún otro lugar al que ir. Esta casa es ahora todo lo que tengo.
En Haití, los propietarios no están obligados a compensar las pérdidas. Después del terremoto, miles de familias como la de Jeanne, que pagaron por adelantado el alquiler, se vieron en la calle, sin ningún lugar donde vivir y sin medios para alquilar otro lugar.
En la actualidad, Jeanne no tiene un trabajo estable. Antes del temblor tenía un negocio en el que vendía arroz, leche, espagueti y sopa, “lo perdí todo en el terremoto” explica.
Jeanne pudo encontrar un trabajo a media jornada a través del programa “
cash for work” (dinero por trabajo comuni tario)de World Vision. Durante 12 días, Jeanne ganó dinero trabajando en la construcción de un canal alrededor del campamento para ayudar a reducir el impacto de las lluvias fuertes.
“Todavía tengo dinero del que gané en la construcción del canal para alimentar a mis hijos. También empecé un nuevo negocio vendiendo algo de comida aquí, en Corail, y usaré ese dinero para comprar más comida que pueda vender” asegura Jeanne.“Si tuviese mucho dinero me gustaría ampliar el negocio” continúa. “Mi negocio funcionaba bien en Delmas, antes del terremoto, extraño vivir allí. Si tuviese mucho dinero volvería a Delmas, pero ahora aquí es donde debo estar”.
Las agencias de ayuda no pueden proveer una panacea en un contexto como el de Corail. Pero los refugios de transición y programas como “cash-for-work" (trabajo comunitario por dinero) ayudarán a muchas familias como la de Jeanne a restablecer sus vidas, tal y como las conocían, antes del desastre.