“Los miembros de la comunidad vienen a nuestra oficina a decir que realmente aprecian lo que World Vision hace por ellos, porque la organización cuida de los niños como si fuesen sus propios hijos”, dice Enouke Sidibe, director del proyecto de desarrollo Balue. Enouke prefiere trabajar sobre el terreno porque considera que ahí es donde se aprecian los cambios y se puede comprobar cómo, con el avance de los proyectos, el futuro de los niños se plantea mejor.
La ayuda de los padrinos es vital para el desarrollo de los proyectos y programas de ayuda a los más pobres y vulnerables. Además, cuando un padrino decide viajar a la comunidad donde vive el niño que apadrina, toda la comunidad prepara con ilusión la visita.
“El año pasado,
una madrina vino a visitar a su niña apadrinada. Yo formaba parte del equipo de World Vision que la acompañó hasta la comunidad de origen, una zona rural, algo alejada, a la que pocas veces llegaban visitas. Cuando llegamos a la comunidad, toda la familia estaba reunida, incluso los abuelos. La madrina reconoció rápidamente a su niña apadrinada y
tras el primer abrazo, la niña se puso a bailar. La madrina hizo lo mismo y a los pocos minutos, otros niños que estaban observando la escena también se unieron al baile. Después de un rato, el jefe de policía me comentó que
la visita de la madrina había sido un gran evento para la comunidad, para muchos era la primera vez que veían a una persona de tez blanca. En el momento de la despedida, hubo algunas personas que empezaron a llorar, no querían que nos marchásemos.
Esta visita, realmente me tocó el corazón” recuerda Enouke
Las visitas son
una buena oportunidad para construir una relación más fuerte entre el padrino y su niño apadrinado. Cuando Fatoumata Coulibaly recibió la visita de su padrino, todos en su familia se pusieron manos a la obra con los preparativos. “Fatoumata cambió el estilo de su pelo y se pintó los pies y su abuela le hizo un vestido nuevo”, dice Sitan Diarra, madre de Fatoumata. Aunque nuestro personal en la región le indica a la familia que no es necesario otorgarles regalos a los visitantes, todos los miembros de la familia quieren darle un obsequio personal a quiénes llegan, para mostrar su profundo agradecimiento por todo lo que hacen por su comunidad.
Con menos de un euro al día puedes hacer feliz a muchas personas.
Para saber más:
Todos
los proyectos que realiza World Vision en Malí son posibles gracias al
apadrinamiento de niños. El proyecto específico de Balue, donde vive Fatoumata, se financia con fondos de padrinos de Francia. Todos los padrinos pueden escribir cartas a sus niños apadrinados y visitarlos. Desde España también es posible apadrinar niños de Malí y ayudar así a los proyectos de Koodogu y Chiwara.
¡Apadrina a un niño de Malí! Estamos seguros que tu también puedes alegrar la vida de una familia apadrinando.