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"La visita Bilguun como uno de los puntos importantes de mi viaje"

Por: Juan José González

Llevaba mucho tiempo pensando en apadrinar, pero no me decidía porque sabía que era una gran responsabilidad, no es una cosa que puedas empezar cuando tienes ganas y luego dejarla si pierdes el interés (…)

Una vez escuché en el coche un anuncio que invitaba a visitar la web apadrinamiento.com y al visitarla me apareció World Vision de la que, por cierto, nunca había oído hablar. Pero me pareció una ONG de garantías así que me decidí a apadrinar con vosotros. Además, apadrinar era muy fácil con un formulario online, así que le eché “valor”.


Juan José apadrina a Bilguun, un niño de Mongolia, y gracias a su apadrinamiento ayuda al desarrollo de toda su comunidadDecidí apadrinar a un niño de Mongolia por varios motivos. El más importante es que vi la cara de Bilguun y me pareció muy graciosa, como de niño travieso pero un poco triste, y me enganchó.

Pero también me motivó el que un año antes había viajado por primera vez a Asia (no a Mongolia, a otro país) y la gente de allí era encantadora, muy amable y acogedora. Otro motivo fue que creo que en España mayormente se apadrinan niños de América Latina, por la facilidad de idioma, así que como tengo la suerte de hablar inglés bastante bien, podía compensar un poco la balanza.

El motivo de viajar a Mongolia fue un poco accidental: llevaba tiempo pensando en viajar en el ferrocarril Transiberiano desde San Petersburgo a Pekín, y prácticamente decidí las dos cosas (viajar y apadrinar) a la vez. Así que incluí la visita Bilguun como uno de los puntos importantes de mi viaje.

El día del encuentro con Bilguun, su madre y el personal de World Vision en Mongolia yo estaba muy nervioso. No sabía muy bien qué íbamos a hacer, si iba a poder hablar con el niño, ya que tiene 7 años y lógicamente no habla inglés y, bueno, nunca había hecho esto, así que no sabía cómo saldría todo, así que estaba un poco inquieto.
 
Me recogieron en el hotel y cuando bajé de la habitación allí estaba Bilguun muy cortadillo como es normal (y como su padrino). Me presentaron a su madre y a 2 personas de World Vision, y fuimos en un coche de ellos a su oficina en Ulan Bator y, de allí hasta la oficina que está en el centro del área donde World Vision desarrolla su proyecto.

Fue muy interesante salir del recorrido turístico y ver la auténtica Mongolia, un pueblecito bastante pobre, con casas destartaladas y mucha herencia de la época comunista (…).

Estuve visitando un hospital donde con ayuda de World Vision se desarrolla una campaña de revisión dental. Incluso World Vision ha sufragado la adquisición de una de estas máquinas con las que los dentistas tratan a sus pacientes. También visitamos al dueño de un pequeño taller de automóviles al que World Vision ha ayudado en la compra de maquinaria gracias a la cual este hombre ha podido mejorar su negocio, que da de comer a toda su familia.

A pesar de la barrera del idioma, pude ver el agradecimiento en los ojos de este hombre, la verdad es que fue uno de los mejores momentos de la visita. Me gustaría haberle podido aclarar que yo solamente habría puesto un granito de arena.

Luego seguimos nuestra pequeña excursión y estuvimos pasando un pequeño día de campo en un valle cercano, donde hay un antiguo monasterio budista y el paisaje es magnífico. Estuvimos comiendo juntos, se asombraron de mi “destreza” al comer con palillos y por la tarde volvimos a Ulan Bator donde nos despedimos (…)

(…) El día fue maravilloso y, aunque todos estábamos un poco cortados al principio, luego fuimos perdiendo la timidez y pasamos un día muy a gusto juntos. No sé cuándo, pero la verdad es que me gustaría volver a Mongolia dentro de unos años cuando Bilguun haya aprendido algo de inglés y pueda hablar con él directamente, ver cómo ha crecido, etc.

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