La ayuda humanitaria llega a las familias de Filipinas reafectadas por dos tifones
Nuestra compañera Crislyn Felisilda, especialista en comunicaciones de Filipinas, nos cuenta cómo se vive la situación en Filipinas tras los tifones Nesat y Nalgae y la ayuda que desde World Vision estamos brindando.
- ¿Cómo ha afectado los dos tifones a las comunidades más pobres de Filipinas?
Hace unas semanas, Filipinas ha sufrido dos tifones consecutivos llamados: Nesat y Nalgae que han afectado a varias comunidades principalmente en el norte de Luzón, afectando a casi medio millón de familias. Cuatro días después del tifón Nesat, el tifón Nalgae tomó el mismo camino que el anterior, aumentando los daños y el número de familias afectadas.
A consecuencia de las continuas lluvias provocadas por los dos tifones, el agua sobrepasó seis presas en el norte de Luzón, aumentando los niveles de agua en las comunidades que ya se habían inundado alcanzando en algunas zonas la altura del pecho de un adulto. Algunas familias pasaron la noche en los tejados para ser rescatadas y expresaron la necesidad de ser rescatadas y ayudadas con alimentos, agua, lugares de evacuación o refugios temporales y ropa de abrigo.
Más de una semana después de que los dos tifones arrasaran estas comunidades, aún veía mucho sufrimiento entre la población afectada. Las personas tenían hambre y sed, y una gran cantidad de familias estaban aisladas por las aguas del diluvio. La semana pasada, me encontré con una niña llamada Mikaela, de 13 años, que no ha comido pescado desde que el tifón llegó porque las familias sólo pueden conseguir avena, fideos y sardinas en los centros de evacuación. Mikaela no podía dormir bien por la noche porque más de 100 familias duermen en el centro de evacuación y la comunidad no tiene acceso a agua potable desde hace más de una semana.
De acuerdo con las autoridades locales, más del 70% de las familias dependen de los mercados locales de pescado y ahora la mayoría de la pesca se ha visto afectada por los tifones. La familia de Mikaela es una de las muchas familias afectadas, porque su sustento se vio afectado por la inundación. Otro tema importante es la sanidad. Muchos niños sufren enfermedades porque estuvieron sumergidos en el agua. Mikaela era una de las niñas que sufría problemas en la piel y dolores de estómago.
Afortunadamente, en la actualidad, las inundaciones han disminuido en algunas zonas de la provincia de Bulacan, permitiendo el acceso a las ayudas del gobierno, a las ONG y a diversas organizaciones para responder a las necesidades de las familias. Los niños enfrentan la situación jugando en las calles mientras sus padres hacen cola para recibir los artículos de socorro. En el municipio de Calumpit y Hagonoy, en la provincia de Bulacan, los compañeros de la oficina local están visitando a los agricultores y pescadores para evaluar los daños. También el departamento de educación ha iniciado el desescombro y la limpieza de los canales en algunas escuelas.
Mientras las inundaciones van desapareciendo, el daño se descubre, en especial en los registros, los documentos y los equipos como los ordenadores de las oficinas de gobierno, pero también el material escolar de los profesores y el equipamiento en las escuelas.
-¿Cuáles son las principales necesidades en la zona?
La gente necesita más comida y agua, ayuda para las tierras y rehabilitación de las escuelas afectadas por la inundación. Los niños también necesitan ayuda para la escuela porque su material escolar estaba dañado por la inundación.
Hasta la fecha, alrededor de 15.886 familias en Bulacan, 346 familias en Zambales, y 2.203 familias en Isabela han recibido alimentos y agua. En Manila y Malabon 2.411 niños recibieron útiles escolares y 47 familias recibieron artículos de primera necesidad. World Vision tiene como objetivo ofrecer ayuda a 32.800 familias en estas provincias y ciudades. En materia de salud World Vision ha asistido a una reunión convocada por el Departamento de Salud para discutir los riesgos a los que se enfrentan las comunidades afectadas por la inundación. Además, estamos coordinando con el gobierno local y el Departamento de Educación, la preparación del programa “Trabajo por comida” que está dirigido a 5.000 familias en 21 escuelas. Este programa ofrece alimentos a cambio de horas de trabajo comunitario de los beneficiarios, de esta forma las familias pueden sostenerse de forma autónoma y la comunidad se ve beneficiada.