Alberto Chonay y Gilberta, su mujer, llevan más de media vida trabajando en la agricultura, pero el dinero que recaudaban no era suficiente como para pagar las matrículas del colegio de los niños. Cuando World Vision inició un programa de desarrollo sostenible en su región, a través del apadrinamiento de niños, los hijos de Gilberta y Alberto pudieron matricularse en la escuela y comenzar con sus estudios “
Es importante para mí que mis hijos tengan todo lo necesario para poder estudiar. Estoy muy agradecida, ellos son muy buenos, y aunque estudian, no dudan en trabajar para ayudarnos con los gastos de la casa”, comenta Gilberta.
Los programas de desarrollo que son posilbles gracias al aporte de los padrinos no se centran sólo en educación, también en la generación de ingresos familiares, la mejora de la infraestructura comunitaria (como las escuelas) y en salud, cubriendo las necesidades nutricionales que la mayoría de los niños de esta zona padece. “Los niños toman un vaso de leche cada día” continúa Gilberta.
La familia Chonay López es para la directora del programa de área, Jaqueline Tep