Si das participación a los niños el resultado sólo puede ser uno: obtener una visión magnífica y natural de cómo viven su día a día en sus respectivos países. Desde India hasta Ruanda pasando por Bosnia Herzegovina o la República Democrática del Congo.
Nadie puede contar mejor la realidad de los proyectos en los que trabajamos que los que más se benefician de ellos, los niños. Por ello, World Vision Taiwan lanzó
una propuesta que involucró a más de 125 niños de 25 países: fotografía tu día a día. La iniciativa contó con la colaboración de canon, que prestó 58 cámaras para este proyecto.
Con todo el material recogido se decidió hacer una exposición en Taiwan que durante el mes de marzo y bajo el título
“I am changed…. Becouse of you” recibió la visita de padrinos, donantes e incluso de la primera dama de la república.
Los fotógrafos noveles viajaron hasta Taiwan para presentar sus proyectos y algunos de ellos conocieron en persona a sus padrinos, este es el caso de Yaiza, una niña filipina de 16 años, “Cuando terminé de mostrar mis fotografías, alguien del público se levantó y vino a abrazarme: era mi madrina. Ha sido uno de los mejores momentos de mi vida”, dice Yaiza.
Sin duda los protagonistas de este acto fueron los niños, por ello, queremos reproducir íntegramente el discurso que algunos de ellos ofrecieron a los visitantes.
“Soy fuerte, tengo una buena salud” Jean Tshenge, 12 años. República Democrática del Congo.
“Sentí de cerca la muerte hace tres años, cuando sufrí un problema de corazón asociado a la malaria y a la fiebre tifoidea. Mis padres no podían pagarme el tratamiento médico, a pesar de que trabajan muy duro todos los días, sus sueldos no alcanzaban para costearlo. Mi cuerpo empezó a hincharse y empezó a deformarse. Mi madre sólo podía llorar. Entonces, World Vision nos ofreció ayuda para transportarme al hospital y pagó mi tratamiento. Ahora, estoy completamente curado y puedo asistir al colegio cada día”.
“Soy especial me cuidan, me protegen y me dan participación” Naiza Cañete, 16 años. Filipinas.
"Solía preguntarme por qué estaba en este mundo, por qué nadie me ayudaba. Sentía que mi vida no tenía sentido hasta que World Vision me incluyó, junto con otros niños, a participar en el programa de “construir la paz”. A través del proyecto conocí a niños musulmanes, cristianos, religiones animistas... Sentí su soledad y su dolor. Ahora soy una defensora de la paz, promoviendo la unidad y el entendimiento entre los niños".
El apadrinamiento es un arma poderosa de cambio social porque das la oportunidad a los niños de países con economías desfavorecidas a convertirse en lo que ellos deseen. World Vision sólo es el puente que une tus deseos de cambio con sus ansias de mejora. Como padrino te conviertes en un eslabón imprescindible de la cadena solidaria.
Si aún no has dado el paso, apadrina, y conviértete en unos de los principales actores del cambio social.