Elaar Tipen vive en la ciudad de Kerio, en el distrito de Turkana, Kenia. Tan sólo tiene un año y dos meses y la única comida que estaba acostumbrado a tomar, la leche materna, no podrá alimentarle más porque su madre acaba de morir. Elaar está ahora bajo el cuidado de su abuela quien sólo puede darle té negro y agua, a veces, con suerte, la abuela puede añadir al té semillas de palmera e intensificar un poco el sabor. Elaar sufre una malnutrición severa y si no recibe el tratamiento adecuado y comienza a alimentarse correctamente su corta vida estará en serio peligro.
La historia de Elaar se repite en distintos pueblos y ciudades de Kenia. Niños que como él tienen que asumir las consecuencias de
una de las peores sequías recordadas en la zona que conllevó a la actual crisis alimentaria.
En Kenia, como en el resto de países que forman el cuerno de África, la época de lluvias pasó casi sin registrarse precipitaciones, ante la falta de agua los campos dejaron de ser productivos y con la llegada de la temporada seca (de junio a septiembre) el problema empeoró. Sin productividad en los terrenos de cultivo es imposible garantizar la seguridad alimentaria en el país. Esta situación es especialmente grave en el norte y el noreste de Kenia, zonas en las que si no se interviene con rapidez, la hambruna será catastrófica.
Según indican los datos de la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas,
tres millones y medio de personas a lo largo del país necesitan de forma urgente comida para sobrevivir. De ellos, tan sólo un millón y medio reciben comida proporcionada por programas de distintasorganizaciones. Según estos datos, el número de niños con malnutrición aumenta a diario y son menos las familias que tienen acceso al agua.
En este contexto, el precio de los alimentos y la gasolina se ha disparado, por lo que gran parte de la población con menos recursos no dispone del dinero suficiente para comprarlos. A medida que incrementa el precio de los alimentos menos personas pueden comprarlos lo que a su vez aumenta el número de casos de malnutrición, especialmente en los niños.
Gracias al apadrinamiento de niños, World Vision lleva 30 años trabajando en el país africano mejorando la vida de miles de personas. La situación actual requiere de mucha colaboración para evitar lo que puede ser una catástrofe humanitaria sin precedentes en el cuerno africano, por eso el personal de World Vision en la zona, especialmente en Somalia y Kenia, ha aumentado su ayuda y está llevando alimentos a varias comunidades.
Si deseas ayudar a los niños de Kenia, puedes hacer un donativo a las siguientes cuentas (por favor, indica que es para Kenia) o hacerlo de forma rápida en este
los donativos irán destinados a las personas afectadas por la sequía en Kenia prioritariamente, pero también pueden dirigirse a las comunidades de Somalia, Etiopía o Tanzania.