World Vision, presente en Sudán desde hace más de dos décadas, trabaja en Warrap, Bahr el Ghazal y Equatoria, tres de los diez estados federales en los que se divide Sudán del sur para mejorar la vida de los. “Este es un momento histórico para Sudán, pero tan sólo es el principio, por delante queda un largo camino que recorrer”, considera Juliet Lang, responsable de Programas de World Vision.
Y en el camino hay graves problemas que superar como el analfabetismo del 85% de la población y el hecho de que el 90% de los sudaneses del sur viva con menos de un dólar al día. “Dar a los niños un papel central en cualquier plan de desarrollo es la llave de la consolidación y el progreso del país”, añade Lang.
“Espero que el nuevo gobierno asegure la accesibilidad del agua a cada niño en este país”, dice Joana, una niña de diez años que vive en el oeste de Equatoria.
Joana camina cada día cinco kilómetros para llegar al punto más cercano a su comunidad en el que puede encontrar agua potable, el tiempo que le toma recorrer ese trayecto es el que debería aprovechar en el colegio. La petición de Joana es razonable, si además de su situación personal atendemos a que más del 50% de la población del nuevo país no tiene acceso al agua potable.
Rebeca también considera que en Sudán del Sur hay muchas cosas que mejorar. A sus quince años sabe que en su país una chica de su edad ti
ene más posibilidades de morir en el parto que de completar la educación básica, por ello, continúa sus estudios para en un futuro convertirse en matrona y trabajar para reducir la tasa de muertes de mujeres durante el alumbramiento.
Mientras en países con un alto índice de escolaridad infantil, muchos niños se alegran de no asistir al colegio, James, un chico que vive en las calles del estado de Warrap, ir a clase es su máxima prioridad. “
Me gustaría que tras la independencia el gobierno trabajase para que en Sudán del Sur gocemos de un buen sistema educativo que permita que los chicos de la calle como yo podamos acceder a una educación de calidad”.
Después de algo más de dos décadas de conflicto en Sudán, el territorio del sur consiguió romper la frontera que las potencias coloniales del siglo XIX trazaron en la zona y obtener con ello la independencia de un territorio al que había pertenecido desde hacía siglos. El proceso, iniciado el pasado enero
mediante referéndum, se formalizó el pasado 9 de julio.
Tu ayuda contribuye a que World Vision tenga presencia en países en conflicto monitoreando la situación y gestionando programas en los que se trabaja en defensa de los derechos humanos.
Apadrina un niño con World Vision y ayuda con ello a mejorar la vida de cientos de niños.