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Pozos y agua limpia para los campesinos de Malí
En Malí, los campesinos saben por experiencia que el agua puede ser fuente de vida o de enfermedad y muerte. Beber agua sucia o contaminada produce diarrea, cólera, disentería y tracoma, entre otras enfermedades; sin embargo, si se cuenta con agua limpia los niños permanecen sanos y pueden ir a la escuela.
Durante 2008, como refuerzo a las actividades del proyecto de desarrollo sostenible que realizamos con las poblaciones rurales del departamento de San, construimos 3 pozos profundos para proveer de agua limpia a tres comunidades.
Los padres de este país -que tiene una de las tasas más altas de mortalidad infantil- saben que contar con pozos profundos significa la posibilidad de contar con agua que no se contaminará fácilmente, como sucede con los pozos superficiales.
“Yoguba (9 años) siempre enfermaba cuando tomaba agua de la única fuente que teníamos: un pozo cavado a mano y poco profundo. El agua estaba contaminada y eso le producía diarrea, él no comía, dormía demasiado, perdió peso y tenía dificultades para caminar”, cuenta Adama Sogoba, padre de Yoguba, y agrega: “Ahora con el nuevo pozo mi hijo no enferma con el agua, está sano y puede ir a la escuela”.
Parte importante del proyecto es también la educación de la familia en temas de higiene y la formación de comités comunitarios en las aldeas que se encargan de velar por el buen uso y mantenimiento de los pozos.
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