Espacios Seguros para Niños: el mejor lugar para ser feliz en Sudán del Sur

Espacios Seguros para Niños: el mejor lugar para ser feliz en Sudán del Sur

Los conflictos siempre produce un impacto negativo y devastador en las personas, especialmente en los niños, como está ocurriendo en Sudán del Sur, entre muchos otros países del mundo afectados por la violencia. Para ayudar a enfrentar esta situación y asegurar el bienestar de los niños, World Vision ha establecido 14 espacios para niños en el país, ocho de ellos en Juba, la capital y seis en Yambio.

Los espacios seguros para niños son una herramienta para ayudar, apoyar y proteger a los niños en el contexto de emergencias o conflictos. Estos centros albergan profesionales cuyo objetivo principal es proteger a los niños de diferentes riesgos o amenzas como la explotación, promover el bienestar psicosocial de los niños y fortalecer sus capacidades. Se estima que 9,418 niños de Sudán del Sur van a jugar a diario en los centros establecidos por World Vision, aprenden juntos, reciben asesoramiento y lo más importante intentan ser felices ajenos a la realidad que les rodea. 
 
Os dejamos fotos y testimonios de los niños: 
 
“Me gusta jugar a las construcciones de ladrillos porque quiero ser ingeniero y construir escaleras. También quiero ser futbolista y enorgullecer a mi país ”. Grace, de 11 años, tiene tres hermanos y todos ellos están fuera de la escuela. Han encontrado en el Centro Seguro para niños un lugar para aprender y jugar.
 
 
Emmanuel, de 7 años, ha abandonado la escuela después del conflicto. Pasa la mayor parte de su tiempo en el Espacio Seguro para Niños. Le encanta construir con ladrillos y con orgullo nos mostró la casa que había construído: "Me gusta jugar al fútbol con mis amigos y espero que algún día juegue para mi país".
 
 
Lele, de 6 años, dice: “Me gustan las flores porque quiero ser diseñadora. Me gustaría diseñar flores para sábanas, manteles y ropa ”. Lele explicó que su madre está cosiendo sábanas para venderlas y tener un beneficio extra, por eso ella quiere ser como su mamá algún día.
 
 
"Me gusta colorear diferentes dibujos de animales y plantas", dice Ladumai, de 5 años de edad. "También jugamos en el columpio y nos dan galletas para comer y agua para beber mientras jugamos ".
 
 
Fathina, de 10 años, abandonó la escuela primaria porque sus padres no pueden pagar las cuotas escolares. Ella viene al CFS todas las mañanas para aprender con el resto de los niños y trae consigo a su hermano de 1 año.