La violencia en Kasai, República Democrática del Congo, obligado a los niños a esconderse

La violencia en Kasai, República Democrática del Congo, obligado a los niños a esconderse

Los niños de la región de Kasai, en la República Democrática del Congo (RDC), llevan más de un año viviendo con miedo a la violencia. En la mayoría de los casos, los niños se han visto obligados a huir para salvar sus vidas varias veces. Niños reclutados en milicias, niños soldado... Niños que nunca olvidarán lo que han visto.

1. La violencia en la región de Kasai aumentó de 2016 a 2017
 
Fue debido a una disputa local entre un jefe local y el gobierno nacional. En Kasai Central, Jean-Prince Mpandi heredó la jefatura de Kamuina Nsapu en 2012, pero el gobierno lo vio como alguien que estaba alineado con la oposición y se negó a reconocerlo. Mpandi, a su vez, comenzó a actuar contra cualquier símbolo del poder del gobierno en su área. Las tensiones aumentaron y para el 12 de agosto de 2016, Mpandi fue asesinado. El conflicto se extendió rápidamente y sus seguidores reclutaron a miles de personas en la milicia. También se crearon milicias contrarrevolucionarias, que comenzaron a atacar a las personas por motivos étnicos.
 
2. La paz ha vuelto principalmente a la región de Kasai ahora, pero la violencia aún persiste
 
La presencia de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas comenzó a aumentar a partir de diciembre de 2016, pero la violencia continuó aumentando hasta principios de 2017, incluida la muerte de dos investigadores de la ONU. Para el verano de 2017, las cosas se habían estabilizado en su mayoría, y las agencias de ayuda, incluida World Vision, llegaron a la región. Hoy las milicias se disuelven formalmente, pero las tensiones étnicas y las disputas políticas continúan causando episodios aislados de violencia. Los niños nos han dicho que escuchan rumores de que las milicias comienzan de nuevo y tienen miedo. Incluso si se mantiene la paz actual, las experiencias y la angustia causadas por el conflicto continuarán sintiéndose durante muchos años.
 
3. La paz inestable se ve agravada por las inmensas necesidades
 
La región de Kasai tenía algunas de las provincias más pobres y menos desarrolladas de la República Democrática del Congo antes del conflicto, y las escuelas, los centros de salud y los hogares fueron frecuentemente atacados y dañados durante la misma. La respuesta a la crisis está profundamente desfinanciada. World Vision ha ayudado a casi 500,000 personas en la región de Kasai a través de distribuciones de alimentos, apoyo psicosocial, educación, agua y programas de higiene, pero muchos más siguen teniendo una necesidad desesperada de ayuda humanitaria.
La ONU estima que las necesidades psicosociales, la educación y la nutrición están especialmente mal financiadas. Por ejemplo, de 859,000 niños y sus familias que necesitan apoyo y protección psicosocial en la región. OCHA estima que solo el 8 por ciento ha recibido la ayuda que necesita.
 
4. La situación alimentaria es sombría
 
La malnutrición ha aumentado un 750% en la región desde el comienzo de la crisis, porque las familias pasaron dos, casi tres temporadas de cultivo durante el conflicto, las reservas se agotaron por completo y algunos incluso comenzaron a comer semillas. Desde el otoño pasado, las familias han comenzado a plantar nuevamente, pero están luchando por cultivar lo suficiente como para comer. UNICEF estima que 400,000 niños sufren de desnutrición aguda severa y corren el riesgo de morir si no reciben la ayuda que necesitan.
 
5. Los niños llevan la peor parte, una vez más
 
Casi todos (99 por ciento) de los niños con los que hablamos en el nuevo informe publicado por World Vision nos informan que han sido desplazados debido a un conflicto en la región de Kasai. En muchos casos, los niños se han visto obligados a huir varias veces.
Muchos niños fueron presionados u obligados a unirse a las milicias -UNICEF estima que el 60% de los miembros de la milicia eran menores de 18 años y algunos tenían tan solo cinco años.
Algunos niños escaparon de la milicia cuando pudieron, otros dejaron heridos los campos de batalla, y algunos se quedaron hasta que las milicias se disolvieron. Sin embargo, sean cuales sean sus experiencias personales en las milicias, es muy importante que estos niños sean readmitidos en sus comunidades y encuentren la manera de seguir adelante con sus vidas.
Muchos niños anhelan ir a la escuela y crear un futuro mejor para ellos, pero los padres no tienen los $ 1.50 por mes para pagar sus aranceles escolares. Para muchas familias que luchan por comer, parece una suma imposible.
 
¿Nos ayudas?