Nancy, gracias a su madrina pudo continuar sus estudios

Los padres de Nancy se separaron cuando ella tenía tres años. En ese momento se mudó con su madre, hermana y hermano a otra región. Su madre se volvió a casar, pero su marido no apoyaba que sus hijastros fueran a la escuela.  

Cuando Nancy tenía 11 años, World Vision llegó a su comunidad y ella se inscribió en el programa de apadrinamiento de niños. Ella asistió a la escuela primaria de Otepesi y World Vision le ayudó a pagar sus cuotas escolares y sus uniformes.

En 1997 hubo una fuerte sequía y la mayoría del ganado murió. Nancy recuerda cómo World Vision construyó tanques de agua para que su comunidad tuviera agua, y proporcionó alimentos de emergencia como maíz, frijoles y gachas de avena. World Vision también implementó chequeos médicos. Un doctor le dijo que estaba extremadamente delgada. Nancy agradece a World Vision que apoyaran su educación, asegurando que si no fuera por World Vision ella ni siquiera habría ido a la escuela secundaria. Según Nancy, “era raro encontrar chicas que hubieran llegado a lo más alto colegio. Mi hermana fue la primera chica graduada de la escuela, y yo soy la segunda".

Una segunda oportunidad

Se fue a la Universidad de Nairobi y consiguió graduarse entre los 3 primeros de su carrera, trabajo humanitario. Nancy, que ahora es madre soltera con 34 años, cree que el apadrinamiento de niños de World Vision también tuvo un papel importante en ella. Nancy dice: "Si no fuera por World Vision, no hubiera llegado tan lejos". Como adulta, Nancy se reconectó con su madrina australiana Georgie Paschalis Lappos. Ahora se comunican regularmente y ella la considera una amiga. Así es como Nancy dice que su madrina reaccionó cuando retomaron el contacto: ella se sorprendió. "Nancy, ¿quieres decir que te has graduado? Oh Dios mío”, dijo Georgi emocionada. “Cuando tuve a mi hija, ella me envió una tarjeta de felicitación”, recuerda Nancy.

El apadrinamiento de niños tuvo un impacto duradero en las ganas de Nancy de querer ayudar a otros. “Apareció una segunda oportunidad en mi vida, así que me gusta darle a la gente una segunda oportunidad. Intento ayudar a quienes no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela secundaria". Nancy ahora está ayudando a adultos en su comunidad que no tenían la posibilidad de ir a la escuela con acceso a la educación. La gente de su comunidad la ve como un modelo a seguir, y los líderes de la comunidad hablan sobre cómo alentarlos.

Ojalá muchas niñas de la comunidad para sigan un camino similar. Nancy dijo: "Me sorprendió. Hay chicas que conocí de 15 años que decían que yo era su modelo a seguir”.