“Esperamos que esta acción forje en nuestra hija un espíritu solidario,
tan necesario ahora y siempre”
La familia de Susana Hernández decidió hacer de la Primera Comunión de su hija un acto solidario. Acordaron con su hija, María Domingo Hernández, de ocho años, que parte de sus regalos sería una donación que iría dirigida en su totalidad al apadrinamiento de Dayana, una niña de Bolivia. En esta entrevista nos cuenta cómo pusieron en marcha esa idea y la respuesta de su hija y los invitados a la celebración
• ¿Qué te motivo a apadrinar?
Se acercaba la primera comunión de María, una de nuestros cinco hijos, y la idea surgió de una reflexión sobre qué significa la Primer Comunión y cómo darle a conocer a nuestra hija que no todos los niños disfrutan de las comodidades que ella tiene ni de las facilidades de nuestro entorno.
A través de la televisión conocimos el trabajo de World Vision y le contamos a María la idea que teníamos de apadrinar un niño.
• ¿Cómo surgió la idea de cambiar los tradicionales regalos de la primera comunión por donativos?
Pensando en cómo podríamos conseguir la cantidad necesaria para apadrinar y, a la vez, cómo implicar a nuestra hija de una forma directa y responsable. De ahí surgió la idea de cambiar los tradicionales regalos por el apadrinamiento de un niño.
• ¿Cómo participó María de esta iniciativa?
Al comienzo estaba muy entusiasmada, claro que en alguna ocasión preguntó si no recibiría ningún regalo porque en su entorno otros niños sí los recibirían. Nosotros le respondimos que sí tendría regalos, pero que era una oportunidad para que aprendiera a compartir.
Lo que más ilusión le hizo fue saber que sería madrina de una niña de su edad y que podía contactar con ella a través de las cartas e incluso de tener la posibilidad de viajar y visitarla.
• ¿Cuál fue la respuesta de los invitados a la primera comunión?
Fue variada. La mayoría eran familiares y amigos cercanos a los que les habíamos explicado la iniciativa, incluso en la fiesta entregamos información sobre el apadrinamiento de niños con World Vision.
Algunos realizaron la donación y nos entregaron una nota simpática, otros donaron y también dieron un regalo a María y otro grupo se decantó por los regalos tradicionales.
En total, recaudamos los fondos necesarios para apadrinar a Dayana.
• ¿Cuál es el balance final que hacéis de esta idea?
Es una experiencia muy rica, especialmente para María porque es un compartir con una niña que tiene más necesidades. Esperamos que estas acciones ayuden a forjar en ella un espíritu solidario tan necesario ahora y siempre.
El día en que recibió un sacramento en el que creemos, también compartió y colaboró con un proyecto de ayuda por los demás que en este caso es a través del apadrinamiento. Esperamos que con esta aportación, Dayana, la niña que apadrinamos, sea algo más feliz.
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