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Un futuro con oportunidades para Tumenkhuslen
La historia Tumenkhuslen, una niña de Mongolia, demuestra el impacto que tiene el apadrinamiento en la vida de las familias más pobres y más vulnerables.
Tumenkhuslen y su familia viven en una de las comunidades más antiguas de Gers (casas redondas tradicionales en Mongolia) de Ulaanbaatar. Antes de que World Vision comenzara un programa de desarrollo en esta zona, la mayoría de las familias vivía en condiciones de pobreza en una zona donde las carreteras estaban en mal estado, los índices de desempleo eran altos y no existían preescolares ni centros de atención para los niños.
La realidad de la familia de la pequeña Tumenkhuslen no era la excepción en la comunidad. Para suplir sus necesidades dependían exclusivamente del sueldo del padre que apenas llegaba a los 60 dólares al mes, lo que les impedía comprar suficiente comida. Para calentarse durante el invierno (que en Mongolia puede llegar a los 30 grados bajo cero) recogían desechos fecales de los animales porque no podían pagar por un poco de leña.
Para mejorar la calidad de vida de esta comunidad y World Vision comenzó un proyecto de desarrollo en la comunidad de Tumenkhuslen.
Tumenkhuslen es ahora una de las niñas apadrinadas y el cambio que esto ha significado para su vida y para la de sus padres es evidente. “Desde que trabajamos con World Vision, los niños reciben atención médica y no se enferman fácilmente de bronquitis, además, pueden ir la escuela”, explica Hingbis, madre de Tumenkhuslen .
En un principio, las prioridades del trabajo de World Vision estaban enfocadas a mejorar la salud y ha enseñar a las familias a cosechar alimentos en huertas caseras que les han permitido tener una alimentación balanceada y vender el excedente para conseguir ingresos extras.
Durante el tiempo que World Vision ha estado trabajando con esta comunidad se han construido pozos para la obtención de agua, se han mejorado los que existían, se han contraído aulas y preescolares y se ha proporcionado subsidios para alimentos para los niños que van a las escuelas, entre otras actividades.
En todos los proyectos la comunidad participa activadamente. Los padres de familia, por ejemplo, asisten los talleres sobre agricultura o, como en el caso del padre de Tumenkhuslen, que trabaja en el mercado local, a charlas sobre cómo comenzar un negocio y cómo invertir el micro crédito que World Vision le ha otorgado.
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