Soy una superviviente de la hambruna
Amanda Koech, del equipo de respuesta a la emergencia en el Cuerno de África de World Vision, sobrevivió a la hambruna de 1984, ahora trabaja ayudando a las familias afectadas por la actual emergencia en Somalia y Kenia. En este artículo Amanda nos cuenta su historia y sus reflexiones más personales.
Recientemente leí las memorias de Ahmed Ali Haile, un gran somalí al que conocí en la Universidad de Daystar, en Kenia, cuando yo estaba estudiando mi carrera. Haile fue mi profesor en un curso sobre la compresión del Islam que ha que me ha ayudado mucho en la relación que establezco con las personas de Somalia con las que trabajo.
En su memoria, Haili narra su experiencia durante la hambruna de 1965 cuando él era un niño de 12 años y vivía en la zona central de Somalia. Su familia y su comunidad sobrellevaron la situación abandonando sus tierras e inmigrando, pero en la actual crisis del Cuerno de África y del conflicto armado en Somalia muchas familias no pueden huir.
Desde hace tres años trabajo para World Vision en el área de comunicación y desde entonces, lamentablemente, he conocido muchas familias en Somalia cuyos hijos sufren de malnutrición, pero a la vez he podido contar muchas historias con un final feliz en las que la ayuda ha podido salvar a estos niños. Sólo en pocas ocasiones el personal de World Vision no ha podido hacer nada para alejar a estos niños de una muerte segura.
Recuerdo vividamente la historia de Ahmed Aweys, un niño que vive en Burhakaba, en la región del sur de Somalia. En 2009 tenía un poco más de un año y estaba a punto de morir debido a la falta de comidas y gracias a que recibió a tiempo galletas especiales para niños con desnutrición pudo salvarse.
En la actual crisis de alimentos del Cuerno de África los niveles de desnutrición de los niños es apabullante y no puedo dejar de pensar cómo estará Ahmed, si sigue siendo un niño saludable o no, o tal vez si se ha desplazado con su familia a alguno de los campos de refugiados (…).
Yo también soy una superviviente de la hambruna
Yo tengo una motivación muy personal por la que trabajo como comunicadora del equipo de respuesta a la emergencia del Cuerno de África, yo sobreviví a una hambruna. En 1984 tenía 5 años cuando la hambruna se extendió con fuerza en la zona de Kenia donde vivía. Aunque mucho de lo que pasó entonces lo he olvidado, recuerdo con nitidez los largos días bajo el sol con muy poco que hacer y sólo con maíz para comer.
Sobreviví a esa hambruna gracias a que la ayuda llegó pronto y no había ningún conflicto armado que nos obligará a huir. Eso no significa que mi familia no sufriera las consecuencias de la falta de alimentos: mi hermana sufrió malnutrición y otras enfermedades, pero tuvo la suerte de tener un hospital cerca y atención médica. Por suerte no lo perdimos todo, pudimos conservar algo de nuestras cosechas.
Pero esta hambruna es mucho peor…
La situación actual es peor a la hambruna de 1984 porque muchas familias se han visto forzadas a caminar durante días sin nada que comer con el deseo de encontrar comida, agua y algo de paz. Esto es lo que está pasando en Somalia, un país que ahora le da la bienvenida a la vida adulta a una generación de jóvenes que sólo conocen el conflicto armado.
Conocer a las madres y los niños que llegan a los campamentos de refugiados en Dollo y Puntland no siempre es fácil, pero mi deber es ser fuerte y contar su historia al mundo con la esperanza que las personas que la lean reacciones y ayuden.
Esta experiencia me ha hecho reflexionar sobre esta crisis y me muchas veces me pregunto su estamos haciendo lo suficiente por cambiar la realidad de los niños de Somalia. La respuesta tal vez sea que todos tenemos diferentes papeles y que a través de las historias que cuento de las madres, sus niños y de las familias afectadas de la hambruna pueda tocar el corazón de muchas personas.
¡Ayúdanos a seguir llevando ayuda a las madres y niños del Cuerno de África! Tu donativo puede salvar muchas vidas.